Solo la preparación podrá vencer a la mediocridad 04/06/2004. A menos de 100 días de los Juegos de las Olimpiadas en Atenas, regresa a mi el recuerdo de mis primeros Juegos en Barcelona - España. Tenia apenas 18 años, y la ilusión de estar en unas olimpiadas era un sueño, de esta manera uno de esos días me llegó la invitación del COE(Comité Olímpico Ecuatoriano) en la cual manifestaba que estaba seleccionado para ir a España, me sentía muy emocionado, pues esa iba a ser mi primera participación olímpica. Al llegar a la villa olímpica el impacto fue muy fuerte, de hecho casi por las noches no dormía, pues los diferentes horarios en que se realizaban las competiciones, provocaban que los atletas lleguen algo agotados. Las altas temperaturas del sofocante verano europeo influyo en mi estado de salud: fiebre, dolor de las amígdalas, dolor del cuerpo, y la “tembladera” no podía controlarlos. Frente a todos estos factores decidí competir, era imposible dejar pasar esta oportunidad.
En la línea de partida pude observar a los mejores del mundo, marchistas que eran toda una leyenda, estaban junto a mi, realmente algo indescriptible, los primeros kilómetros estaba junto a ellos, pero a mitad de la prueba mi cuerpo no soportaba mas, mientras disminuía mi ritmo considerablemente, pensaba en el campeonato mundial juvenil que tendría 6 semanas mas tarde, pues mi cuerpo, mi mente, y todo mi ser no podían mas, finalmente, decidí parar.
En general al equipo de Ecuador no le fue tan bien en esta participación, pues la coordinación y las responsabilidades que les correspondía asumir a cada uno, fallaron, por mi parte, lo único que deseaba era regresar a casa, sin embargo una vez en mi país pude leer en uno de los periódicos mas “importantes” del Ecuador un articulo (recorte que aun lo tengo entre mis cosas q suelo guardar) el mismo que hacia alusión a la mala participación del equipo ecuatoriano, al final de este análisis estaba yo, Jefferson Pérez, se mencionaba sobre mi mala actuación y que nunca debían haberme llevado los dirigentes a ese evento, terminando el articulo textualmente decía ”LA VERGONZOSA Y HUMILLANTE PARTICIPACION DEL MARCHISTA AZUAYO”. Luego de leer el mismo pensé, “juro que las próxima vez será diferente”. Cuatro años tuve en la cabecera de mi cama aquel fatídico articulo, pensando cada día, LAS COSAS SERAN DIFERENTES. La mayoría conoce el resultado de Atlanta 1996 (4 años más tarde).
Decidí escribir este pensamiento porque hoy existe una gran disputa entre llevar a uno u otro deportista a Grecia, y mucho peor cuando me llegué a enterar que un dirigente nacional, ha opinado, que los deportistas deberían dedicarse a entrenar y no a estudiar,…… disculpe usted señor dirigente!, desde este espacio debo expresar mi enérgica protesta hacia usted, pues el país esta cansado de corrupción, mentiras y mediocridad, el deporte esta iniciando el cambio que necesita el Ecuador, de personas preparadas e integras que sean el referente a donde mire la juventud, no únicamente instrumentos de obtener medallas para justificar inversiones, que en ocasiones son mal realizadas por algunas persona. El deportista que requiere nuestra gente deberá ser digno representante de esta cultura, eso obligó a mi preparación en el campo académico, ¿como podía ser que un ciudadano cuencano cuna de los grandes intelectuales fuese un individuo mediocre intelectualmente?. Si hubiese mantenido el pensamiento corto de la no preparación académica, seguramente nunca hubiera sido con la mayor modestia 7 veces medallista mundial, 1 olímpico 3 panamericano, y así un sinnúmero de títulos, que pude conseguirlos en base a mi preparación INTEGRA, caso contrario solo hubiera sido un atleta mediocre mas.
Adelante amigos deportistas deberán enfrentar a rivales mas difíciles en nuestro medio que en el exterior, pero recuerden, que yo pude pasar y vencer la mezquindad, la envidia, la mediocridad y ustedes no solo que podrán, sino además es su obligación hacerlo, porque un pueblo los necesita, porque la vida deportiva pasa, pero el ser humano queda para siempre, y ustedes deberán permanecer por siempre como dignos ejemplos de la juventud de nuestro país.
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